Aunque en ocasiones podamos reirnos, estando solos, al recordar una situación divertida, o se nos escapen unas pocas lágrimas durante un momento de tristeza privado, las emociones son por general una ocurrencia social. Expresamos nuestros sentimientos a los otros. Por tanto, no podemos reflexionar sobre problemas padecidos en las relaciones sociales sin tener en cuenta los aspectos emocionales de esas relaciones.
Una de las posibles divisiones del complejo mundo de la vida emocional, a fin de facilitar su análisis, considera tres aspectos fundamentales. A saber, excitación, expresión y experiencia emocionales, relacionados entre si por la reflexión y modulados en su manifestación por la regulación emocional. Los individuos pueden mostrar déficits en cualquiera de estos aspectos por separado, por lo que a en esta sección se presentan diversas herramientas para el estudio de cada uno de ellos (salvo la excitación). También se presenta el rasgo de personalidad conocido como alexitimia, al que podemos considerar como contrario al más popular (y mal definido) de inteligencia emocional. Es decir, que a mayor alexitimia menor inteligencia emocional y viceversa.